Un especialista explicó que El Niño podría provocar precipitaciones muy superiores a las habituales y fuertes crecidas de los ríos Paraná y Uruguay. Anticipó que noviembre y diciembre serían los meses más complejos y advirtió por posibles inundaciones.
Entre Ríos se prepara para afrontar los efectos de una intensificación del fenómeno de El Niño, que podría generar lluvias muy superiores a las habituales y un importante crecimiento de los niveles de los ríos Paraná y Uruguay. Al respecto, el director provincial de Hidráulica y Obras Sanitarias, Oscar Pintos, explicó a Elonce que la situación involucraría también al sur de Brasil, Paraguay y Uruguay y señaló que los meses más críticos serían noviembre y diciembre.
“Se prevé para el segundo semestre de este año la irrupción en nuestra región, y cuando digo nuestra región no es solamente la provincia de Entre Ríos o el Litoral argentino, sino que también involucra otros países como el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, una intensificación de los efectos del fenómeno denominado El Niño”, explicó el ingeniero.
Según detalló, la principal característica para esta parte de Sudamérica será una mayor cantidad de precipitaciones respecto de los valores promedio. Ese escenario podría generar simultáneamente crecidas de los grandes cursos de agua y problemas por acumulación de lluvias dentro del territorio entrerriano.
El especialista remarcó que existe una particularidad que incrementa la preocupación: la etapa de mayor incidencia de El Niño coincidiría con la temporada naturalmente más lluviosa de Entre Ríos.
“Justo coincide la etapa o la época en la que en nuestra provincia llueve más, que es la primavera y el verano, junto con la acentuación del efecto de El Niño que provoca lluvia. Por lo tanto, vamos a tener una doble situación crítica”, sostuvo.
En ese sentido, Pintos anticipó “mayor nivel de precipitaciones altamente superiores a lo que hay habitualmente en nuestra región y, a la vez, un incremento de los niveles de los ríos Paraná y Uruguay”.
Las lluvias que se produzcan fuera del territorio provincial también serán determinantes. En particular, mencionó la situación prevista para el sur de Brasil y aseguró que los pronósticos contemplan «precipitaciones superiores a las vistas en los últimos 120 años en sectores del estado de Santa Catarina».
Consultado sobre las diferencias entre los principales ríos entrerrianos, explicó que el Uruguay presenta una respuesta más rápida frente a las lluvias intensas, principalmente por las características de su cuenca.
“Por su conformación hidrográfica, el río Uruguay es más sensible a este tipo de variaciones de las lluvias y obviamente responde más rápido en la elevación de los niveles frente a los puertos o frente a las ciudades ribereñas”, indicó Pintos en diálogo con Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce.
El Paraná también experimentaría una crecida, aunque las características topográficas de buena parte de la costa entrerriana, con sectores elevados y barrancas, podrían reducir el impacto directo en algunas ciudades.
Sin embargo, el director provincial de Hidráulica anticipó que el escenario podría complicarse significativamente hacia el final de la primavera. “El punto crítico se va a empezar a ver en noviembre y diciembre de este año”, señaló.
El especialista sostuvo que desde septiembre comenzaría a observarse una intensificación progresiva de las condiciones y que noviembre y diciembre serían los meses de mayor impacto. “A partir de noviembre y diciembre nosotros vamos a estar en el epicentro de la mayor crisis que vamos a tener con respecto al fenómeno de El Niño”, advirtió.
Además, planteó que la temporada turística podría verse condicionada por la altura de los ríos. “Es muy probable, diría casi como una certeza, que no vamos a tener playa este año en la provincia, en principio en la costa del Uruguay y obviamente en la costa del Paraná también”, afirmó.
Como referencia, Pintos comparó las condiciones previstas con las registradas durante el fenómeno de 1997 y 1998 y sostuvo que el próximo período podría incluso superar la crecida de 2016.