Apuntes del 9 de Julio: aseveraciones erróneas sobre un proceso complejo y sensible

09-07-2026 Opinion

Por Oscar Arnau

 

El propósito esencial de este informe es aclarar con información absolutamente confiable y precisa aseveraciones sobre la baja de natalidad en la Argentina, dadas por un integrante de la Iglesia Católica, en el Tedeum del 9 de julio de 2026.

Llama la atención que la Iglesia como institución, aparte de su posicionamiento sobre la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, aprobada en diciembre del 2020, socialice información errónea sobre un proceso que a la luz de las estadísticas no responde exclusivamente a esta normativa: de los 10 años investigados solamente 4 pertenecen a su vigencia efectiva.

Insisto no es intención de estos párrafos volver a discutir sobre la Ley sino sobre lo que ha provocado la misma en los comportamientos sociales.

La Universidad Austral en su Observatorio de Desarrollo Humano ha difundido una investigación sobre Familia en Argentina en el marco del Día Mundial de la Población que se celebra este el 11 de julio y en el mismo da cuenta que la Baja de Natalidad, independientemente de reconocer que se trata de un fenómeno mundial, y que dicho proceso se agudiza desde el año 2014 al 2024, donde los nacimientos tuvieron una baja del 47%. De estos 10 años, solamente 4 representan la vigencia de la Ley, por lo que la legalización del aborto no es la causa principal ni el motor detrás de la baja de natalidad en Argentina, teniendo en todo caso un impacto marginal estimado de entre el 3% y el 4%.

Ante esto cabe la pregunta ¿cuáles son las verdaderas causas de la caída de la natalidad en la Argentina?

En esta investigación de la Universidad Austral reconoce la policausalidad, como por ejemplo y como punto nodal: un 57% la población argentina entre 18 y 34 años, no quieren hijo y afirman que la parentalidad no está en su proyecto vital.

Otro dato fundamental es la que nos proporciona la DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de Salud) dependiente del ex Ministerio de Salud que releva un cambio en la edad materna, ubicándose la misma entre los 25 a 29 años, desplazando al grupo de 20 a 24 años como principales madres.

Y después aparece otro fenómeno que sería la nueva centralidad familiar, que es que un 42.3% más o menos, señala la familia como fuente de satisfacción, pero ya no lo asocia necesariamente a la parentalidad.

En este estudio la mayoría de los encuestados respondió que no es mi proyecto tener hijos, el 57 %, el 38% respondió que no tengo una pareja estable, el 32% contestó que prefiero viajar o vivir otras experiencias y el 30% por ciento dijo que quería priorizar el desarrollo profesional y de estudio y el 22% respondió que el hecho de no tener hijo está asociado a las cuestiones estructurales de vida, las cuestiones sociales, económicas, políticas, incluso otros relacionaron al contexto ambiental, el motivo porque no quieren tener hijo.

Hace 10 años atrás, sólo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos frente al 77% de hace 10 años atrás.

Por último y como síntesis contundente del estudio “el no tener hijo forma parte del proyecto de vida, aparece con una frecuencia muy similar entre hombres y mujeres, o sea que el cambio cultural que se observó no es predominantemente femenino-masculino, sino que atraviesa toda una generación y que se profundiza en las generaciones más jóvenes”.

 

“Las mujeres mencionaron con mayor frecuencia cuestiones vinculadas con la edad reproductiva y los límites biológicos, mientras que los varones refieren relativamente más motivos relacionados con la independencia personal, la incertidumbre económica y la decisión de la pareja”.

En ambos casos, varones y mujeres dijeron que la parentalidad ha dejado de ocupar el lugar central que tuvo durante generaciones dentro del proyecto de vida y pasa a competir con otra formación de realización personal.

Cómo medio tenemos la obligación de profundizar los datos, investigarlos y publicarlos y no caer en frases simplistas de ocasión tan importantes para la misma existencia humana.

Autor: Oscar Arnau