En el mediodía de este miércoles llegaron hasta la ciudad de Chajarí el ministro de Seguridad y Justicia, Dr. Néstor Roncaglia, junto al Jefe de la Policía de Entre Ríos Comisario General Claudio González para asistir a la liberación de 60 ejemplares de jilgueros secuestrados en un operativo contra el tráfico ilegal de aves.
Contado así y descontextualizado se analizaría por un acto gubernamental digno de ser reconocido por quienes defendemos el ambiente, el ecosistema y la defensa de nuestra flora y fauna.
Ahora bien, agregando el contexto la pregunta que emerge es ¿es necesario el despropósito de este acto con la presencia de altas autoridades provinciales ante una realidad, particularmente desfavorable para la comunidad en general?
Y cuando afirmo “comunidad en general” digo educación, seguridad (policía), salud, niñez y tantos otros aspectos que hoy son una realidad insoslayable.
Los jilgueros no tienen la culpa, pero quienes escuchamos a diario y al oído las peripecias de muchas familias entrerrianas que, con miedo, estupor y mucha incertidumbre están sufriendo en la situación actual donde el sustento diario ya está en discusión, fundamento el despropósito de dicha acción.
Quiero pensar que quizás, información que no fue socializada oficialmente, tanto el Ministro como el Jefe de Policía vienen a dialogar con sus subalternos que deben ir a su casa para comer, porque el racionamiento no alcanza en las Comisarías y Jefaturas, y que muchos de ellos siguen transitando una situación económica acuciante, sin atención psicológica y con injusticias internas que agravan aún más todo este lamentable cuadro.
Bien por los jilgueros que volvieron a su hábitat natural, regular para los funcionarios en gestión que siguen alejados de la verdadera realidad de sus gobernados.