El economista y director del CEPA, Hernán Letcher, analizó el dato de inflación del 2,6% difundido por el INDEC y aseguró que la desaceleración de precios no se traduce en una mejora para los trabajadores. Además, cuestionó la metodología oficial de medición y alertó por la caída del consumo.
El dato de inflación del 2,6% correspondiente a abril, difundido por el INDEC, volvió a abrir el debate sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Mientras desde Casa Rosada destacan la desaceleración de los precios como uno de los principales logros de gestión, distintos economistas advierten que la baja inflacionaria convive con una fuerte pérdida del poder adquisitivo y una caída sostenida del consumo.
En diálogo con un medio radial, el economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina, sostuvo que la reducción de la inflación “no puede analizarse solamente comparándola con períodos anteriores”, sino que debe observarse en relación con la situación cotidiana de los trabajadores. “La realidad además de eso es que los salarios se mueven hace varios meses por debajo, con lo cual el poder de compra de la gente es cada vez menor”, afirmó.
Letcher explicó que el Gobierno sostiene su programa económico sobre una fuerte contracción de la demanda interna. “La política del gobierno cree que eso no puede suceder si yo quiero disciplinar la inflación. La única forma de pegarle a la demanda es que los salarios pierdan contra la inflación”, señaló. Según el economista, esta estrategia busca desacelerar los precios a partir de una reducción del consumo, aun cuando eso implique un deterioro en las condiciones de vida.
Durante la entrevista, Letcher remarcó que la desaceleración inflacionaria no implica necesariamente una mejora económica para la población. “Si alguno aspiraba o creía que en los próximos meses los salarios le iban a ganar a la inflación, que descarte esa versión porque no va a suceder”, sostuvo, al tiempo que consideró que el Gobierno “necesita” que el poder adquisitivo continúe deteriorándose para sostener su esquema antiinflacionario.
El director del CEPA también puso en duda la posibilidad de alcanzar una inflación cercana a cero en el corto plazo, tal como plantea el presidente Milei. “Para el mes de agosto parece bastante lejano. Incluso el vicepresidente del Banco Central está mostrando una curva donde la inflación encuentra un piso cercano al 2%”, indicó.
En ese sentido, recordó experiencias económicas anteriores y advirtió sobre los riesgos de tomar la estabilidad de precios como único indicador positivo. “No hay que enamorarse de la inflación cero como única variable porque eso puede traer aparejado que igual los salarios pierdan”, afirmó. Y agregó: “Yo quiero una inflación lo más baja posible, pero con salarios que recuperen poder adquisitivo”.