Un aire cálido y húmedo en el norte y un frente frío generarán tormentas intensas. Luego, bajarán las temperaturas y persistirán lluvias en el litoral.
La dinámica atmosférica para la última semana de abril en Argentina estará dominada por un marcado contraste entre aire cálido y húmedo en el norte y una masa de aire más fría avanzando desde el sur. Este escenario genera un contexto propicio para el desarrollo de tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes.
Durante el inicio de la semana, el norte del país y la región del litoral se posicionan como el epicentro de la inestabilidad, con un corredor de precipitaciones persistentes que se mantiene activo varios días. La elevada disponibilidad de humedad y las condiciones prefrontales favorecen eventos de lluvia intensa en cortos períodos.
A medida que avance la semana, el desplazamiento de un sistema frontal frío reorganizará las condiciones meteorológicas. Este proceso implicará una disminución temporaria de la actividad, seguida de una reactivación de las lluvias y un descenso térmico significativo en el centro y sur del país.
Durante el martes y miércoles se observa una disminución en la cobertura e intensidad de las precipitaciones, aunque persisten lluvias en Corrientes, el este de Chaco y el sur de Misiones. Este comportamiento responde al desplazamiento del sistema hacia el este y a una reorganización de la circulación atmosférica, con una transición hacia condiciones más estables en la región pampeana.
El ingreso progresivo de aire más frío comienza a evidenciarse en el centro del país, con temperaturas mínimas que descienden a valores de entre 8 °C y 12 °C. Este enfriamiento se afianza hacia el jueves, cuando el avance del sistema frontal vuelve a activar precipitaciones en el norte de Entre Ríos, Corrientes y sur de Misiones, con acumulados nuevamente de entre 40 mm y 80 mm en sectores puntuales, según Meteored.
Detrás del frente, el descenso térmico se consolida con máximas de 16 °C a 20 °C en el centro-sur bonaerense y mínimas entre 4 °C y 8 °C. Este cambio tiene impacto en el agro: mejora el alivio térmico en el centro del país, pero puede ralentizar procesos de crecimiento, mientras que en Patagonia y zonas cordilleranas persisten heladas con valores cercanos o inferiores a 0 °C.