La carne se dispara y la faena cae a mínimos en casi 50 años

19-03-2026 Opinion

Los precios de los cortes vacunos subieron 7,4% en febrero mientras la actividad frigorífica tocó niveles históricamente bajos. Menor oferta y cambios en el consumo reconfiguran el mercado.

La carne volvió a marcar el ritmo de los alimentos en febrero. Los precios de los cortes vacunos subieron 7,4% en el mes, muy por encima del promedio de la inflación, de acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA).

El cuadril y la nalga encabezaron las subas con incrementos cercanos al 8%, seguidos por la paleta (8,1%) y la carne picada (7,1%). El asado, uno de los cortes de mayor consumo, registró un aumento menor, aunque significativo: 5,7%. En términos de precios, el kilo de asado se ubicó en torno a los $16.850, mientras que el cuadril y la nalga superaron los $19.000 y $20.000, respectivamente.

El pollo, en paralelo, subió incluso más en el mes, con un alza del 10,2%. Sin embargo, en la comparación interanual mantiene un incremento menor (+45%), lo que implica un abaratamiento relativo frente a la carne vacuna.

Menos hacienda, más presión sobre los precios

El movimiento de los precios tiene un anclaje directo en la oferta. La industria frigorífica registró en febrero uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos 47 años para ese mes. Un total de 337 establecimientos faenó 924,3 mil cabezas, apenas 1,5% más que en enero -corrigiendo por días laborables- pero 10,7% menos que en febrero de 2025.

La menor disponibilidad de hacienda aparece como el factor central. La sequía de las campañas 2021/22 a 2023/24, sumada a las inundaciones de 2024 y 2025, provocó ventas anticipadas de animales y una caída del stock de madres. Ese proceso redujo la cantidad de terneros en las zafras recientes y limitó la oferta para faena.

Como resultado, el precio del ganado en pie alcanzó el nivel más alto de los últimos quince años y trasladó esa presión a los mostradores. En paralelo, la participación de hembras en la faena llegó al 48%, uno de los registros más elevados en términos históricos, solo comparable con períodos contractivos del ciclo ganadero.

Subas que duplican la inflación

En la comparación interanual, la brecha se amplía. El rubro carnes y derivados registró una suba del 54,1% dentro de alimentos, mientras que los cortes muestran aumentos aún mayores.

El asado acumula un alza del 67,6% en el último año. Le siguen el cuadril (65,9%), la paleta (65,7%), la nalga (62,1%) y la carne picada (56,6%). En promedio, los cortes vacunos treparon 63,6% interanual, casi el doble del nivel general de inflación, que se ubicó en 33,2%.

Aunque otros componentes de alimentos mostraron una desaceleración -con frutas y verduras incluso en baja-, la carne se consolidó como uno de los principales focos de presión sobre el índice.

Un ciclo productivo que no se recupera

Detrás de la suba aparece un proceso más profundo. La sequía extrema entre 2022 y 2023 obligó a los productores a liquidar hacienda de forma anticipada. Esa sobreoferta momentánea contuvo los precios en su momento, pero dejó como consecuencia una menor cantidad de animales disponibles en la actualidad.

Con la mejora de las condiciones climáticas, los productores iniciaron un proceso de retención para recomponer el stock. «El productor prefiere hoy mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción«, explicó el economista David Miazzo en diálogo con Splendid AM 990.

Ese cambio reduce la oferta inmediata y empuja los precios al alza. La recomposición del rodeo, según el especialista, demandará entre dos y tres años.

Cambio en la mesa de los argentinos

El impacto ya se refleja en el consumo. Aunque la Argentina mantiene niveles altos de ingesta total de carnes, con 116,5 kilos por habitante en 2025, la composición cambió.

«El consumidor termina sustituyendo por preferencia o por precio relativo», señaló Miazzo.

La tendencia se consolida en un contexto en el que la carne vacuna mantiene precios elevados y una oferta limitada. El asado, emblema del consumo local, queda condicionado por un ciclo ganadero que todavía no logra recomponerse.

CREDITO: BAE NEGOCIOS

Autor: Oscar Arnau