El regreso de las lluvias desde el jueves podría generar nuevos aportes a las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, que atraviesan un período de aguas altas. En Entre Ríos, se prevé un aumento de las temperaturas antes de un nuevo descenso térmico durante el fin de semana.
El regreso de las lluvias a partir del jueves 22 de octubre podría complicar la situación hídrica de los ríos Paraná y Uruguay, cuyas cuencas registraron crecidas durante los últimos días. Las precipitaciones previstas para el noreste argentino, el este de Paraguay y el sur de Brasil podrían generar nuevos aportes de agua y prolongar las condiciones de niveles elevados en distintos sectores de Entre Ríos.
De acuerdo con las previsiones meteorológicas, la semana estará marcada por un aumento progresivo de las temperaturas y la humedad, seguido de un nuevo descenso térmico durante el fin de semana. Este escenario se desarrollará mientras continúa el desplazamiento de una onda de crecida sobre el río Paraná y persisten condiciones de aguas altas en el tramo medio del Uruguay.
El Instituto Nacional del Agua (INA) describió el avance de una onda de crecida del Paraná entre Corrientes y La Paz, mientras que también señaló la posibilidad de nuevos aportes provenientes del Alto Paraná y del río Iguazú durante la última parte de octubre. En ese contexto, las lluvias pronosticadas para los próximos días serán determinantes para evaluar la evolución de los niveles.
El pronóstico anticipó que las precipitaciones regresarán desde el jueves al noreste argentino, con especial atención sobre Misiones, sectores de Formosa, el este de Paraguay y el sur de Brasil. Aunque la distribución de las lluvias será desigual, su desarrollo sobre áreas de la cuenca del Plata podría repercutir posteriormente en los cursos de agua que atraviesan Entre Ríos.
Uno de los principales factores será la humedad acumulada en los suelos. Cuando los terrenos presentan una capacidad limitada para absorber nuevas precipitaciones, una mayor proporción del agua escurre hacia arroyos y ríos. Esta situación podría contribuir a sostener caudales elevados o interrumpir eventuales descensos de las alturas hidrométricas, señaló Meteored.
Sin embargo, el retorno de las lluvias no significa necesariamente que se produzca una nueva crecida inmediata en territorio entrerriano. La respuesta de los ríos depende de la ubicación, intensidad y acumulación de las precipitaciones, además del desplazamiento del agua desde las cuencas superiores y de las descargas de los embalses.
En el caso del río Paraná, el INA informó sobre el desplazamiento de una onda de crecida entre Corrientes y La Paz. Este fenómeno requiere un seguimiento de las alturas en los puertos entrerrianos, debido a que el agua acumulada aguas arriba continúa avanzando incluso durante períodos sin precipitaciones locales.
Para el río Uruguay, el panorama también requiere atención. Las condiciones de aguas altas en su tramo medio, sumadas a la posibilidad de nuevas precipitaciones en sectores de Brasil, podrían mantener elevados los niveles en determinados puntos de la cuenca. La evolución dependerá de los aportes de sus afluentes y del comportamiento de los caudales.
En las zonas ribereñas de Entre Ríos, la persistencia de niveles elevados podría dificultar el acceso a establecimientos rurales, afectar terrenos bajos y complicar actividades vinculadas con la producción agropecuaria. No obstante, los pronósticos disponibles todavía no permiten establecer nuevos picos de crecida ni fechas concretas en las que podrían registrarse.