Entre enero y julio de 2026, Entre Ríos recaudó apenas un 1,6% más que en el mismo período de 2023, descontada la inflación. Pero detrás de esa aparente estabilidad cambió la composición de los ingresos: cayó 28,6% la recaudación de Ingresos Brutos proveniente de contribuyentes locales, mientras crecieron con fuerza el Impuesto Inmobiliario y el Automotor, es decir, los tributos que pagan directamente quienes tienen una casa, un terreno, un campo o un vehículo.
Para comparar años con tanta inflación, esta nota usa siempre el mismo período: enero a julio de cada año (2023, 2024, 2025 y 2026), según los datos de la Dirección General de Análisis Económicos del Ministerio de Economía de Entre Ríos (recaudación a valores nominales). Para que la comparación sea justa, cada mes se ajustó primero por inflación (IPC-INDEC) y se lo llevó a pesos de julio de 2026; recién después se sumaron los siete meses. Así todos los valores quedan en la misma moneda y reflejan la recaudación real, sin la distorsión que genera el aumento de precios.
Este cuadro cambia la pregunta. Ya no muestra cuánto dinero se recaudó, sino qué participación tuvo cada tributo dentro del total. Si un impuesto representa, por ejemplo, el 30%, significa que de cada $100 recaudados, $30 provinieron de ese impuesto.
El siguiente cuadro permite observar con mayor claridad cómo fue cambiando la composición de la recaudación provincial. Muestra cuántos puntos porcentuales (pp) ganó o perdió cada tributo dentro de la recaudación total, comparando el período enero-julio de cada año con el mismo período del año anterior y, además, el cambio acumulado entre enero-julio de 2023 y enero-julio de 2026.
Los puntos porcentuales no indican cuánto aumentó o disminuyó la recaudación de un impuesto en pesos, sino cuánto cambió su participación dentro del total recaudado. Por ejemplo, si un tributo representaba el 38% de la recaudación y luego pasa a representar el 34%, perdió 4 puntos porcentuales, aunque el monto efectivamente recaudado pueda haber aumentado o disminuido.
A lo largo de los cuatro períodos comparados, Ingresos Brutos – Contribuyentes Directos es el rubro que pierde participación de manera continua. En cambio, el Impuesto Inmobiliario y el Impuesto a los Automotores, luego de retroceder en 2024, recuperan participación en 2025 y vuelven a aumentarla en 2026. Convenio Multilateral también termina 2026 con una participación superior a la que tenía en 2023.
El dato relevante, entonces, no es solamente cuánto recauda la Provincia, sino cómo fue cambiando el peso relativo de cada impuesto dentro de esa recaudación.
Para entender el dato principal hay que separar dos formas de pagar Ingresos Brutos. El régimen local, denominado “Contribuyentes Directos”, alcanza a empresas y comercios que tributan directamente en Entre Ríos y su recaudación es una señal relevante de la facturación declarada por los contribuyentes locales, pero no equivale de manera automática al nivel de actividad económica: también puede verse afectada por cambios de alícuotas, exenciones, percepciones, moratorias u otras reglas tributarias.
El Convenio Multilateral funciona de otra manera, toda vez que alcanza a contribuyentes que desarrollan una misma actividad en dos o más provincias. La parte que recibe Entre Ríos surge de reglas de distribución entre jurisdicciones. Por eso, la recaudación por Convenio Multilateral puede aumentar aunque la actividad estrictamente local no mejore en la misma proporción.
El contraste es claro. La recaudación real de Ingresos Brutos – Contribuyentes Directos pasó de $295.145 millones entre enero y julio de 2023 a $210.660 millones en el mismo período de 2026, ambos valores expresados en pesos constantes de julio de 2026, representando una caída real acumulada del 28,6%. En 2023, Ingresos Brutos -Contribuyentes Directos- recaudaban más que los de Convenio; en 2026, la relación se invirtió.
Entre enero-julio de 2023 y el mismo período de 2026, la recaudación real de Ingresos Brutos – Contribuyentes Directos cayó 28,6%. La baja fue sostenida: -19,0% en 2024, -3,3% en 2025 y -8,8% en 2026, siempre respecto del período inmediato anterior.
En cambio, Convenio Multilateral terminó 12,8% por encima de 2023. Esto no implica que la actividad económica local haya caído exactamente 28,6%, pero sí evidencia una fuerte disminución real de la recaudación proveniente de los contribuyentes locales.
Estos datos no prueban que la actividad económica local haya caído en la misma proporción, porque la recaudación también depende de alícuotas, exenciones y regímenes tributarios. Pero sí muestran una caída fuerte y sostenida, en términos reales, de la recaudación de Ingresos Brutos proveniente de los contribuyentes locales.
Otra variación importante se advierte en los tributos que recaen sobre la propiedad inmobiliaria y los vehículos. Quienes poseen una vivienda, un terreno, un campo o un automóvil tuvieron que afrontar durante este período una carga tributaria que, en muchos casos, creció por encima de la evolución general de los precios. Ese comportamiento se refleja en el aumento real de la recaudación del Impuesto Inmobiliario y del Impuesto Automotor, y resulta especialmente significativo porque se produjo en un contexto de recesión, caída de la actividad económica y deterioro del poder adquisitivo.
Por eso, ese crecimiento no puede atribuirse a una expansión de la economía ni a un aumento generalizado de la capacidad contributiva, sino que también debe analizarse a la luz de las decisiones de política tributaria y de los mecanismos de actualización aplicados por la Provincia, cuestiones que fui examinando en distintas notas de mi autoría publicadas en El Entre Ríos durante 2025 y 2026.
En términos cotidianos, ese fenómeno se tradujo directamente en las boletas que recibieron los contribuyentes. Frente a distintos reclamos por aumentos considerados excesivos o difíciles de explicar, ATER atribuyó esas diferencias, entre otros motivos, a errores en la interpretación de la forma de cálculo de los tributos, a la pérdida del beneficio por buen pagador, a modificaciones en las exenciones, a la incorporación de nuevas construcciones y al alta de vehículos 0 km. Sin embargo, reducir el problema a esas situaciones particulares termina relativizando el alcance de los reclamos formulados y deja en un segundo plano una cuestión central: cuánto de esos incrementos respondió efectivamente a circunstancias individuales y cuánto fue consecuencia de los criterios generales de actualización y de las decisiones tributarias adoptadas por la Provincia.
Para dimensionar esa carga, la nota incorpora una comparación nacional. Por un lado, datos del Instituto de Economía de la UADE (Ineco-UADE) de abril de 2026 sobre el Impuesto Automotor y por otro, datos del IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) sobre la incidencia del Impuesto Inmobiliario en los ingresos tributarios totales de cada provincia.
Mirar solamente el dato total puede llevar a una conclusión equivocada. Entre enero y julio de 2026, la recaudación provincial, medida en términos reales, fue apenas un 1,6% superior a la registrada en igual período de 2023. Es decir, después de cuatro años, la Provincia recauda prácticamente lo mismo. Pero debajo de esa aparente estabilidad ocurrió algo mucho más importante: cambió de dónde provienen esos recursos.
El dato más preocupante aparece en Ingresos Brutos de los contribuyentes locales, cuya recaudación real cayó casi un 30% respecto de 2023. Y esto no es solamente una cuestión tributaria. Allí se refleja buena parte de la actividad de comercios, servicios y PyMEs entrerrianas: cuando venden menos, prestan menos servicios o facturan menos, también disminuye el impuesto que generan. Por eso, semejante caída constituye una señal concreta del deterioro de la economía local.
Dentro del mismo Ingresos Brutos, en cambio, ganó participación la recaudación proveniente de contribuyentes alcanzados por el Convenio Multilateral, es decir, aquellos que desarrollan actividades en más de una jurisdicción. A ello se suma el crecimiento del Inmobiliario y del Automotor. Y aquí aparece una diferencia esencial: para recaudar más porque la economía crece hacen falta más ventas, producción y actividad; la recaudación sobre inmuebles y vehículos, en cambio, también puede aumentar por efecto de valuaciones fiscales, aforos y mecanismos de actualización definidos por la propia Provincia.
Así, el 1,6% termina ocultando dos realidades muy distintas: una menor capacidad de generación de recursos desde la actividad económica local y, al mismo tiempo, una mayor incidencia de otras fuentes de recaudación.
Esto merece atención porque no es indiferente de dónde obtiene sus recursos el Estado. Una economía saludable debería ampliar su recaudación a partir de más producción, ventas, empleo e ingresos. Distinto es cuando adquieren mayor peso los tributos sobre bienes que el contribuyente ya posee. Detrás de una casa, un terreno o un vehículo no siempre hay una persona con ingresos crecientes: también hay asalariados, cuentapropistas, jubilados e incluso desocupados, para quienes la obligación tributaria continúa aunque sus ingresos se estanquen, disminuyan o desaparezcan.