El Día del Trabajador llega a la Argentina con una doble paradoja estadística: el INDEC informó que la pobreza bajó al 28,2 por ciento en el segundo semestre de 2025 —el nivel más bajo desde principios de 2018—, pero al mismo tiempo el desempleo trepó al 7,5 por ciento en el cuarto trimestre y se destruyeron, en dos años de gestión libertaria, 290 mil puestos de trabajo formales en todo el país. La economía creció (4,4 por ciento en 2025), pero por primera vez en la historia reciente argentina ese crecimiento convivió con un aumento de la desocupación. En Entre Ríos el cuadro es más grave: cerraron alrededor de 870 empresas, se perdieron más de 6.400 empleos registrados y Concordia volvió a quedar al frente del ranking nacional de pobreza. Y mientras el debate público se concentra en los aglomerados de Paraná y Concordia, hay una provincia entera —Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Santa Elena, La Paz, Feliciano, Rosario del Tala, Gualeguay, Victoria— donde la pobreza y la desocupación crecen sin que ningún índice oficial las recoja.
El cuadro nacional: pobreza que baja, desempleo que sube
El INDEC informó el 31 de marzo de 2026 que la pobreza en el segundo semestre de 2025 alcanzó al 28,2 por ciento de las personas y al 21 por ciento de los hogares en los 31 aglomerados urbanos relevados. La indigencia, que había trepado al 18,1 por ciento en el primer semestre de 2024, cerró 2025 en el 6,3 por ciento. En cifras absolutas, el organismo identificó 8,47 millones de personas pobres y 1,88 millones de indigentes. Proyectado al total del país, la cifra ronda los 13,2 millones de pobres y 2,9 millones de indigentes. Es el dato más bajo desde el primer semestre de 2018.
La caída se explica, según el propio organismo, porque el ingreso total familiar promedio subió 18,3 por ciento en el semestre, mientras que la canasta básica alimentaria avanzó 11,9 por ciento y la canasta básica total, 11,3 por ciento. Sin embargo, esta lectura optimista convive con advertencias técnicas serias. El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), que dirige el sociólogo Agustín Salvia en la Universidad Católica Argentina, sostiene que hasta tres cuartas partes de la baja oficial podrían explicarse por mejoras en la captación de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y no por una recuperación efectiva. Para el ODSA, la pobreza al cierre del tercer trimestre de 2025 fue del 36,3 por ciento y la indigencia del 6,8 por ciento.
El propio procesamiento que la UCA hizo sobre los microdatos del INDEC mostró que la pobreza pasó del 26,9 por ciento en el tercer trimestre al 29,9 por ciento en el cuarto —1,2 millones de nuevos pobres en sólo tres meses—, lo que rompió una racha de seis trimestres consecutivos a la baja. La pobreza infantil, según el ODSA, fue del 53,6 por ciento en 2025, y el 28,8 por ciento de los niños y adolescentes atravesó algún grado de inseguridad alimentaria, con un 13,2 por ciento de inseguridad severa.
El otro número: el desempleo en alza
Si la pobreza ofrece un titular favorable al gobierno, el dato laboral lo desmiente. El INDEC informó que la tasa de desocupación nacional alcanzó el 7,5 por ciento en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa una suba estadísticamente significativa de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2024 (cuando había sido del 6,4 por ciento). La tasa de empleo cayó al 45 por ciento, perdiendo 0,7 puntos en la comparación interanual. En términos absolutos, el desempleo afecta a aproximadamente 1,7 millones de personas en todo el país.
El dato más inquietante lo aportó un informe del Banco Provincia citado en distintos medios: 2025 fue el primer año en la historia económica reciente argentina en el que el PBI creció (4,4 por ciento) pero al mismo tiempo aumentó el desempleo. La explicación que dieron los economistas del banco es contundente: la actividad estuvo traccionada por sectores poco intensivos en mano de obra (energía, finanzas, agro exportador) mientras los rubros que históricamente generan empleo —construcción, industria, comercio— continuaron en retroceso. La caída del poder adquisitivo, además, obligó a más personas a salir a buscar empleo, presionando la oferta laboral.
El impacto fue particularmente severo entre los jóvenes. La tasa de desocupación entre las mujeres de 14 a 29 años creció 3 puntos porcentuales en el último año, y entre los varones del mismo grupo etario la suba fue de 3,7 puntos. Las mujeres jóvenes representan el 23,1 por ciento de la población desocupada total y los varones jóvenes el 27,9 por ciento.
Empresas que cierran y empleo que desaparece
El deterioro del mercado laboral tiene una contracara empresarial nítida. Entre noviembre de 2023 —víspera del cambio de gobierno— y noviembre de 2025, el sistema de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) registró 21.938 empleadores menos en todo el país (-4,3 por ciento) y la pérdida de 290.602 puestos de trabajo formales. El ritmo equivale a casi 30 empresas que cierran por día y unos 432 empleos formales destruidos por jornada desde que asumió Javier Milei. Solo en 2025, según los registros del Ministerio de Capital Humano, 153.800 trabajadores comenzaron a cobrar el seguro de desempleo, con un pico en diciembre, cuando 103.654 personas percibían esa prestación.
Los sectores más golpeados a nivel nacional fueron la construcción —arrastrada por el derrumbe de la obra pública—, la industria manufacturera y el comercio. La industria, en particular, perdió 39.000 puestos formales en 2025 y, sumando los dos años de gestión, más de 100.000 empleos. La informalidad laboral creció hasta el 44,2 por ciento de los ocupados en el cuarto trimestre, lo que implica que cerca de 6 millones de personas trabajan sin aportes jubilatorios ni cobertura social, 201 mil más que un año antes.
La caída del salario real es el otro dato del frente laboral. El salario mínimo, vital y móvil acumuló una pérdida del 38 por ciento de poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, llevándolo a niveles inferiores a los registrados en 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Los salarios formales del sector privado acumulan una caída del 7,9 por ciento desde el inicio de la gestión, según el procesamiento del IIEP-UBA. Los salarios públicos perdieron entre el 14,4 y el 33,3 por ciento, según el nivel de gobierno. El dato cualitativo más elocuente: el 59 por ciento de las personas pobres en edad de trabajar tiene empleo. Trabajan, y aun así no llegan a cubrir la canasta básica.
Entre Ríos: dos aglomerados que el INDEC mide, una provincia entera que ignora
Lo que el INDEC mide en Entre Ríos cabe en dos puntos del mapa: el Gran Paraná —que incluye Paraná, Colonia Avellaneda, Oro Verde, San Benito y Sauce Montrull— y Concordia. Sobre esos dos aglomerados se construyen los datos provinciales de pobreza, indigencia y empleo. El resto del territorio, sencillamente, no aparece. Esa limitación —que es metodológica pero también política— condiciona todo lo que sigue.
Concordia volvió a quedar al frente del ranking nacional. Es la ciudad con mayor pobreza del país y, simultáneamente, la de mayor indigencia. Mientras la pobreza nacional bajaba 3,4 puntos en el semestre, Concordia se movió en sentido inverso: pasó del 49,2 por ciento en el primer semestre de 2025 al 49,9 por ciento en el segundo. La indigencia saltó del 12,3 al 13,6 por ciento. La distancia con el segundo aglomerado más pobre del país —Gran Resistencia, en Chaco, con 42,2 por ciento— supera los siete puntos.
El mapa laboral entrerriano: 870 empresas menos en dos años
Si la pobreza por ingresos solo se mide en Paraná y Concordia, el empleo registrado se puede rastrear en toda la provincia. Y allí los números son demoledores. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicado en febrero de 2026 con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, comparó la situación de Entre Ríos entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025.
Entre Ríos – Pérdida de empleo formal y empresas (Noviembre 2023 – Noviembre 2025)
El 98,2 por ciento de los puestos perdidos —6.301 empleos— se concentró en empleadores de hasta 500 trabajadores, es decir, en el universo PyME. Las grandes empresas casi no recortaron personal (-115 puestos, -0,1 por ciento) y hasta sumaron cuatro firmas. La caída fue casi exclusivamente de la pequeña y mediana empresa, la que sostiene la mayor parte del empleo en el interior provincial.
Otra medición complementaria proviene del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Según los registros del Ministerio de Capital Humano, los trabajadores asalariados privados registrados en Entre Ríos pasaron de 141.600 en noviembre de 2023 a 137.800 en noviembre de 2024 (-2,7 por ciento) y a 136.600 en septiembre de 2025 (-0,3 por ciento adicional). En tres años perdió aproximadamente 5.000 puestos formales en el sector privado registrado, sin contar la administración pública. Otros relevamientos elevan la caída combinada por encima de los 10.500 puestos hasta septiembre de 2025.
Los primeros seis meses de la gestión libertaria fueron especialmente duros. Un informe basado en datos de la SRT, citado por ANALISIS DIGITAL, mostró que en ese período cerraron en el interior del país 7.572 micropymes; Entre Ríos quedó en el cuarto lugar nacional con 538 empresas cerradas, detrás de Córdoba (1.718), Santa Fe (1.160) y Mendoza (583).
La crisis ciudad por ciudad
El listado de cierres y conflictos laborales recorre todo el mapa entrerriano. En Concepción del Uruguay, el caso más resonante es el de Granja Tres Arroyos —planta Becar—: la empresa anunció el cierre definitivo para diciembre de 2025, lo que afectaría a entre 270 y 300 operarios, en un contexto previo de 70 despidos y la amenaza de hasta 400 cesantías adicionales. A comienzos de noviembre, los trabajadores denunciaron que solo habían cobrado el 20 por ciento del salario correspondiente, en una crisis que el Sindicato de la Industria de la Alimentación intentó contener mediante gestiones para completar los depósitos.
En Gualeguaychú, la Metalúrgica Futura cerró sus puertas tras más de medio siglo de actividad: 22 familias quedaron sin sustento, con indemnizaciones ofrecidas al 50 por ciento. La empresa atribuyó el cierre a la imposibilidad de competir con las importaciones, especialmente desde China. Unilever avanzó con retiros voluntarios y anticipa nuevos despidos. La cadena mayorista Diarco cerró su sucursal local —y la de Concordia— en el marco de una reestructuración nacional que dejó más de 180 puntos de venta clausurados; en Entre Ríos se contabilizaron al menos 38 empleados despedidos sin previo aviso.
En Concordia, además del impacto laboral directo de los cierres comerciales, se acumularon clausuras de restaurantes emblemáticos con efectos sobre el turismo y el empleo gastronómico. En Gualeguay, Larroque, Villaguay, Federación, María Grande, Villa Elisa, Ubajay, Basavilbaso y Urdinarrain se registraron cierres de delegaciones estatales, conflictos prolongados en empresas locales y despidos vinculados a denuncias por condiciones laborales. El denominador común, según el relevamiento de APYME Entre Ríos, es la fragilidad creciente del entramado productivo de las localidades del interior, golpeado por la caída del consumo interno, la apertura importadora —que amenaza al 42 por ciento de las PyMEs industriales— y la paralización de la obra pública.
La economía provincial acompañó el deterioro. El Indicador Sintético de Actividad Económica de Entre Ríos (Isaeer) —elaborado conjuntamente por la Dirección General de Estadística y Censos, la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER y el Consejo Empresario de Entre Ríos— mostró una caída del 7,18 por ciento en 2024 respecto de 2023. La economía entrerriana se contrajo más que la economía nacional, en un proceso que el ex secretario de la Producción provincial, Álvaro Gabas, describió como “de profundización trimestral”.